No todos los vestuarios necesitan la misma frecuencia. Un gimnasio con alta rotación no tiene las mismas necesidades que un vestuario de empresa con uso limitado o un camping en temporada alta.
Como orientación general, conviene organizar la limpieza en varios niveles.
Durante la jornada: revisión rápida de suelos, papeleras, lavabos, dispensadores y zonas visiblemente sucias.
Diariamente: limpieza completa de suelos, duchas, lavabos, bancos, taquillas exteriores, espejos, papeleras y superficies de contacto.
Semanalmente: revisión más profunda de juntas, desagües, zonas bajo mobiliario, taquillas interiores, paredes de ducha y puntos con cal.
Periódicamente: desincrustación más intensiva, revisión de olores, mantenimiento de grifería, limpieza de zonas menos accesibles y control del estado general.
La frecuencia debe adaptarse al uso real. Cuando aumenta la ocupación, también debe aumentar el control.
Comentarios (0)